miércoles, 1 de agosto de 2018

#4

Y la gente no entendía nuestra valentía,
de dejarnos mutuamente,
de conocer y ser conocido,
de ser cobarde pensando en ti,
y dejar de pensar en mi,
por fin,
para imaginar tu pelo,
mordiendo otro cuello.

martes, 31 de julio de 2018

#3

Y seguíamos sin vernos,
tocarnos,
marcarnos,
y regalarnos orgasmos.

Perdíamos frenesí,
estar fuera de sí,
acariciar nuestros pies,
sin fin,
y por encima de todo,
borrar de sus labios el carmín.

lunes, 30 de julio de 2018

#2

Nos decían que en los ojos se veía el alma,
y solo veía,
mareas,
claroscuros,
tempestades,
y gramos de luz medidos con taras.

Mis taras,
mis miedos,
aquellos que no se hallaron,
y no respondieron nunca por nosotros.

domingo, 29 de julio de 2018

#1

Ni es oro todo lo que reluce,
ni relució,
entre nuestros andares,
todo el oro que nos dimos.

viernes, 6 de julio de 2018

Aliento de sus entrañas

Extraño era ver entre tanta luz,
ese pequeño resquicio,
de oscuridad,
que sobrevolaba,
su pasado.

Era ver una guerra mental,
luchando entre sonreír,
O gritar.
En el precipicio de mi malestar.

Parecía mentira,
que algo tan frágil,
fuese tan duro,
y que su espalda,
fuese tan dúctil entre mis dedos,
al igual que mi locura,
entre sus surcos.

Que bonito,
ver lo despistada que era,
con las fechas,
mientras sonreía pensando,
en cómo transcurrió ese primer día a cuestas.

Era hasta agradable el aliento de buenos días,
y eran hasta eróticas sus uñas en mi vida.

Era increíble ver cómo colocaba su pelo,
y se escondía tras él,
buscando una mano que la acompañase,
sin peros.

Eran increíble sus temores,
mezclados con mis miedos,
y nuestras inseguridades.
Y ella tiraba de los míos,
de los suyos,
y era fuerte en todas sus capacidades.

Era un pájaro que volaba libre,
y tenía un nido donde se resguardaba,
donde cogía esa cerveza,
y la compartía con aquel que con ella hablaba.

Ella era vuelo.
Era miedo.
Era luz y sombra.
Era risa y broma.
Era mi punto y coma.

Era carretera.
Era vida entera.
Era alcohol en vena.

Y sobre todo,
Era ella misma,
Cuando yo estaba fuera.

martes, 22 de mayo de 2018

La fuente por fin se degolló

Y la fuente por fin se acabó.
Tu rehacías tus caprichos,
y yo me pagaba mis vicios.

Vicios por tu espalda como Enero,
y ahora ya no quiero recitarle a tus versos.

Versos que fingían ser feliz,
mientras me hundía en mi pecho,
intentando buscar ese matiz.

Ese matiz oscuro y denigrante,
que solo hacía que fuese un farsante.

Farsante de mi propia vida,
de mis movidas y alegrías,
que no sabían que yo mismo me jodería.

Me jodería por volver a ser serpiente,
agarrado a tu mano, sin creerte.

Sin creerte mientras llorabas,
cuando mi ansiedad brillaba,
en aquellas piernas de almohadas.

Almohadas sin algodones,
sin tensiones ni ilusiones.

Ilusiones que se degollaron,
como dos críos forajidos,
que buscaban refugio,
en cualquier paisaje desamparado.

sábado, 24 de marzo de 2018

¿Y en qué piensas ahora?


Y nunca llegué a ser lo peor.
No llegué a ser esa persona con la sueñas.
Con la que te despeñas.
O con la que nunca te empeñas.

Y nunca llegué a ser lo peor.
Hasta que no abrazas.
Cuando siento que no me faltas.
Mientras tu rojo ya no desfasa.

Y nunca llegué a ser lo peor.
Porque te empeñas en imposibles.
En ser impasible ante el alma.
Hasta que no sabes ni donde te derrumbas al alba.

Y nunca llegué a ser lo peor.
Porque entre tus besos me perdía.
Porque sentía que fingía perfecta armonía.

Porque aunque siendo clave, no lograste ser aquel ser con problemas nunca graves.